No condenéis

Evitar toda crítica contra el prójimo era considerado por  los monjes del desierto como un medio eficaz para vivir en paz interior. A la vez que dejamos de criticar a otros, nos estamos haciendo mucho bien a nosotros mismos.

Un hermano preguntó en cierta ocasión al viejo monje Poimén:

«Padre, ¿qué tengo que hacer para salir de mi depresión y tristeza?».

El anciano respondió:

«No te fijes en nadie bajo ningún pretexto, no critiques a
nadie, no calumnies a nadie y el Señor te dará su paz».

Las críticas negativas no facilitan para nada la paz interior. Porque al condenar a otros estamos confesando, aun sin darnos cuenta, nuestra propia imperfección. Por eso, evitar juzgar y condenar es un camino para la paz interior.

Dejemos que los demás sean como son. Así podremos también nosotros ser lo que somos.

A un anciano monje le preguntó un hermano suyo:

« ¿Por qué emito tan a menudo juicios condenatorios sobre mis hermanos?».

Y el anciano le respondió:

«Porque todavía no te conoces. Al que se conoce bien, con sus faltas y defectos, no se le ocurre fijarse en las faltas de sus hermanos».

San Poemeno

AGrün

Acerca de L. Ricardo

Hombre feliz, interesante, divertido... por supuesto inteligente... ambicioso, soñador, melómano, amante de los animales y fanático de la auto-superación, en mi tiempo libre soy un entusiasta interconectado y blogger domingero
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