Cuando la vida se convierte en un desierto

Desierto de Gobi Ahora nos hace sonreír, pero en aquellos tiempos era una aventura sin precedentes y una noticia de primera página en cualquier periódico.

Resulta que un aristócrata italiano, el príncipe Borghese, se lanzó en el año 1907 a viajar en automóvil -qué cacharros se fabricaban por aquel entonces- desde Pekín hasta París. En dos meses cubrió la distancia de 16.000 kilómetros.
La anécdota que nos puede interesar ahora, de las muchas que le ocurrieron, se sitúa en el paso del desierto de Gobi en el interior de Asia. Lo normal en aquel paraje era no encontrar a ningún ser humano, ni cualquier otro tipo de viviente, pero mira por dónde que apareció un punto lejano que, conforme se fue haciendo mayor por la proximidad, resultó ser una oficina de telégrafos. Se trataba de la estación telegráfica de Pang-kiang. El empleado de la oficina tenía que viajar durante ocho días si quería ver a un semejante. Un acompañante de Borghese quiso poner un telegrama a Londres. El empleado chino anduvo un poco inexperto en resolver los trámites -se le notaba poca práctica- y, al fin, le extendió un formulario para el texto en el que aparecía arriba el número uno. El viajero preguntó si era el primer telegrama del día, pero el chino respondió:

-No. Es el primero de esta oficina.
-¿El primero del año?
-No. El primero desde que funciona, y ya han pasado seis años.

Era evidente que por allí pasaban caravanas, pero a nadie se le había ocurrido poner un telegrama a alguien desde el desierto, aunque la posibilidad de estar en contacto con el mundo circundante estaba al alcance de cualquiera.

Algo así le ocurre a más de uno con relación a Dios. Pasan la vida como por un desierto, con capacidad de enviar un mensaje a Alguien que no está lejos, sino muy cerca, pero nunca una palabra, nunca una súplica, nunca un afecto: nada de oración…

J.E.

Acerca de L. Ricardo

Hombre feliz, interesante, divertido... por supuesto inteligente... ambicioso, soñador, melómano, amante de los animales y fanático de la auto-superación, en mi tiempo libre soy un entusiasta interconectado y blogger domingero
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