Música Clásica: lo esencial (VII)

Ensayo de Ballet Desde hace no mucho tiempo he comenzado a asistir a ver algunas obras de Ballet, y más allá de la entretención me parece una expresión artística maravillosa, la intención de este artículo es resumir las cuestiones básicas para “aprender a ver” la danza, aunque sea muy pretencioso resumir tanto contenido en pocas palabras, como siempre, si logro picar tu curiosidad para ver o leer un poco más sobre el tema, mi misión estará cumplida.

La danza puede ser entendida como el arte de los “cuerpos en movimiento” y se conforma, por ende, a partir del cruce de ambos factores (cuerpos y movimientos).

Históricamente se la aborda en función de dos interrogantes medulares: cuáles son los cuerpos involucrados y qué es lo que se mueve.

Estas preguntas han recorrido el siglo XX y lo que va del XXI, abriendo las posibilidades hacia nuevas corporalidades y diversos tipos de lenguajes.

Desde el punto de vista del espectador, ha sido por estas razones que la danza ha constituido muchas veces una disciplina abstracta y difícil de comprender (en particular, las propuestas de danza contemporánea) que invita a ser apreciada a sabiendas de que se trata de un arte versátil que cohabita y trabaja con otras disciplinas, como la música, el teatro, el cine, la performance o las artes visuales.

En la actualidad, en la creación de danza coexisten lenguajes, estilos y técnicas, como el ballet clásico, la danza clásica y la danza contemporánea.

Bastaría con revisar la historia de la disciplina para constatar la versatilidad de propuestas y reflexiones que han dado curso a las transformaciones.

Función de la Danza: El arte de la danza admite otras diferenciaciones, como el ritual, el baile popular, la danza espectáculo y la danza como expresión artística, estas clasificaciones se encuentran tensionadas y es usual que se fusionen al interior de la puesta en escena sin que se diferencien los límites de cada una.

Sin embargo, se pueden hacer ciertas distinciones para tener un panorama más amplio y reparar en que antes de constituir un arte como tal ha cumplido funciones culturales, sociales, religiosas, políticas y económicas (algunas que hasta hoy se conservan).

Como rito ha estado presente en culturas milenarias y ancestrales y es innegable además la función que se le ha atribuido como vehículo de entretención, esparcimiento y distensión en salones de baile, discotecas y eventos masivos.

Todos estos elementos van conformando un campo de ideas y conceptos que enriquece y hace atractivo el acercamiento a este arte como expresión cultural, reflexión artística y manifestación social.

No obstante, se constata una distancia y un vacío en el diálogo entre espectadores y creadores que se intenta salvar mediante la puesta en marcha de una Escuela de Espectadores, cuya labor se enfoca en acercar a estos agentes y dar la posibilidad al público de dejar de ser un mero consumidor de cultura y receptor pasivo de espectáculos.

 

Corrientes, Estilos…: En la actualidad co-existen en escena todas las formas de danza. Un espectador corriente puede encontrarse con espectáculos de ballet académico ortodoxo, danza moderna y sus variaciones, vanguardismo, postmodernismo, danza teatro y sus derivaciones, y fusiones de estos estilos.

Esto complejiza la posibilidad de establecer una sola forma de ver y entender la danza, y demanda revisar su historia para identificar técnicas, estilos, procesos, creaciones y personajes.

Siguiendo una línea de tiempo, es posible diferenciar períodos históricos en que se han investigado y transformado los distintos estilos.

A grandes rasgos, se usan las categorías de Académico, Moderno y Contemporáneo que responden a nomenclaturas de uso corriente. Un análisis más riguroso distingue en los apartados que se desarrollan a continuación.

Ballet Clásico

Corresponde a la danza que utiliza la técnica académica. Se desarrolla principalmente en las cortes de Italia y Francia a partir del siglo XVI.

Desde sus inicios se establece como un arte de la representación, donde el bailarín ejecuta la acción dramática a través de una serie de códigos. Estos se sustentan en pasos y poses que en conjunto van articulando la narración.

A lo largo del siglo XIX, el Ballet logró independizarse de la ópera como espectáculo y llegó a proponer una nueva estética que aludía a ciertos ideales románticos, propios de la visión burguesa de la Francia post revolucionaria.

En ese contexto surge lo que se conoce como Ballet Romántico, que llegó a caracterizarse por la ingravidez de los cuerpos, el uso de la punta y la imagen femenina. Las piezas emblemáticas de esta corriente son Giselle y La Sílfide.

Al terminar el siglo XIX, el bailarín y coreógrafo Marius Petipa consolida en su academia de San Petersburgo lo que hoy se conoce como técnica académica. Para ello fusiona las propuestas del Ballet romántico con una nueva visión del espectáculo basada en la acrobacia y el virtuosismo. En esta línea llegan a articularse grandes clásicos universales, como El Lago de los Cisnes, La Bella Durmiente y El Quijote, entre otros.

Durante el siglo XX, las propuestas asociadas a la modernidad influyen en las corrientes clásicas y se genera una nueva corriente denominada Neoclásica.

Las creaciones clásicas suelen echar mano en sus argumentos a las fantasías y los mundos oníricos (especialmente el Ballet Romántico). Su narrativa tiende a ser lineal, clara y nítida y la escenografía está concebida como un complemento que decora y enriquece la narración de la historia.

Danza Moderna

Unos de los rasgos fundamentales que la define como estilo dancístico es la contraposición al Ballet Clásico. Reacciona de manera expresa frente a la técnica académica y genera transformaciones fundamentales al pensar la danza como una forma de expresión corporal.

Surge en paralelo en Europa y América. El desarrollo de esta corriente se vincula con lo que históricamente se denomina Modernidad y que corresponde al momento en que el hombre toma conciencia de sí mismo, cuestiona su forma de vida y da curso a una serie de movimientos intelectuales que propician el regreso al origen.

La danza se vio influenciada por estas ideas y junto a otras artes evoluciona desde mediados del siglo XIX en el proceso de apertura que más tarde se conocería como “vanguardias históricas”. En esa línea hubo creadores que buscaron una humanización del movimiento y una nueva forma de pensar la disciplina.

De esta raíz nacen diversificaciones del estilo. En particular, el expresionismo de Jooss y el expresivismo de Mary Wigman. La danza moderna se caracteriza por la necesidad de “querer decir”, “querer transmitir”, “dar un mensajes” o “comunicar algo”.

En ella resalta además la concepción del coreógrafo como ejecutante de sus propias obras, que supone acentuar la subjetividad del creador.

En las distintas generaciones se pesquisa un proceso de fluctuación y ruptura frente a la academia hasta enfrentar de modo directo al Ballet Clásico.

Danza Postmoderna o Minimalista

Movimiento dancístico que se gesta durante los años ‘60 en Estados Unidos, aunque encuentra antecedentes en los cuestionamientos que planteara Merce Cunningham (1919) dos décadas antes.

Cunningham comienza en la década de los ‘40 una exploración personal en nuevos lenguajes al rodearse de pintores y músicos contemporáneos que acarreaban a su vez rupturas e indicios vanguardistas. En la práctica, se contrapone a la ortodoxia en la que habían derivado las posturas de la danza moderna en Estados Unidos.

Cunningham establece “la danza por la danza”, que implica el fin de la representación y el quiebre con la secuencialidad y el relato, aunque sin distanciarse de las nociones de técnica y espectáculo. En rigor, su trabajo constituye un referente de transición hacia la Danza Postmoderna.

Una de las fuentes claves del movimiento es el “Manifiesto No”, donde se lee: “No al espectáculo, No al virtuosismo, No a las transformaciones y a la magia y al hacer creer”.

Estas negaciones sugieren que la obra es un proceso en constante modificación y trazan la complejización de la puesta en escena de manera definitiva, ya que dan pie a la combinación de la performance, la danza y el teatro.

Danza Actual o Danza Contemporánea

La Danza Contemporánea se tiende a equiparar con la danza que viene después de la Danza Moderna y parece más adecuado hablar de Danza Actual para referirse a lo que sucede hoy en día en la escena.

La Danza Actual transita por diferentes lenguajes y estilos. Sus ejecutantes no están adiestrados sólo en las técnicas. Estos recursos se integran armónicamente a la escena y a los métodos de trabajo.

Las creaciones de Danza Actual trabajan con un cuerpo que no necesariamente está en escena (por ejemplo, video-danza) y un tipo de movimientos que no siempre se sustenta en el desplazamiento. Supone además que el público sea parte activa.

Del intérprete se demanda tanto la capacidad de ejecutar como de proponer a partir de la improvisación. Sus exponentes echan mano a temáticas globales, relatos biográficos, música en vivo y la colaboración de “dramaturgos de danza” que configuran un panorama amplio y abierto a una multiplicidad de posibilidades.

Para saber, aprender, leer y disfrutar un poco más:

http://escueladeespectadoresdedanza.blogspot.com/

Acerca de L. Ricardo

Hombre feliz, interesante, divertido... por supuesto inteligente... ambicioso, soñador, melómano, amante de los animales y fanático de la auto-superación, en mi tiempo libre soy un entusiasta interconectado y blogger domingero
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