La música clásica para el mundo

Casi al comenzar a escribir en este blog, escribí acerca de una entrevista a Nikolaus Harnoncourt y su visión de la música y Beethoven, este post es como una continuación, pero ahora comparto lo que dijeron otros dos grandes hombres acerca de la música: José A. Abreu y el papa Benedicto XVI, el próximo post también será acerca de la visión de la música de otro gran hombre.

Cuando le preguntan al Maestro José Abreu si la música propicia una mejor integración que el discurso, Abreu responde: “La música trabaja intensamente a través de la intuición, intuición individual y colectiva, que permite a la música crecer dentro de la persona y de la sociedad, se contagia rápidamente, carece de barreras verbales o idiomáticas. La música está en si misma potenciada de energía espiritual y eso la convierte en un instrumento.”

Mucho se habla del Sistema que él creó en Venezuela y que se ha calificado de “fenómeno social”,  Abreu responde que se trata de música en acción y sobre todo un sentido profundamente social, comunitario y humano, un instrumento de desarrollo humano. El maestro venezolano cuenta: a través de la orquesta y el coro se ayuda al niño a iniciarse en la vida social, la vida colectiva, con sentido de equipo y fraternidad.

Derrotar la pobreza material a través de la riqueza espiritual“, sería el lema de esa red constituida actualmente por unas 170 orquestas en todo el país, en las que están integrados unos 265.000 jóvenes y niños, de los sectores más desfavorecidos.

Para esos niños, la pobreza queda atrás, la música abre su espíritu, su alma, es  trascendental el programa de la Fundación y además tiene un papel verdaderamente histórico.

Extraído de una entrevista al Maestro José A. Abreu

Benedicto XVI confiesa su pasión por la música:

Dado que el lenguaje de la música es universal, vemos personas de orígenes culturales y religiosos completamente diversos, que se dejan llevar y guiar por ella, y que se hacen sus intérpretes.

Estoy convencido de que la música —y aquí pienso de modo especial en el gran Mozart y, hoy, naturalmente en la maravillosa música de Gabrieli y en la majestuosa “Sinfonía del Nuevo Mundo” de Dvořák— es realmente el lenguaje universal de la belleza, capaz de unir entre sí a los hombres de buena voluntad en toda la tierra y de hacer que eleven su mirada hacia las alturas y se abran al Bien y a la Belleza absolutos, que tienen su manantial último en Dios mismo.

Al echar una mirada hacia mi vida pasada, doy gracias a Dios porque puso a mi lado la música casi como una compañera de viaje, que siempre me ha dado consuelo y alegría. También doy las gracias a las personas que, desde los primeros años de mi infancia, me acercaron a esta fuente de inspiración y de serenidad.
Doy las gracias a los que unen música y oración en la alabanza armoniosa de Dios y de sus obras: nos ayudan a glorificar al Creador y Redentor del mundo, que es obra maravillosa de sus manos. Y expreso el deseo de que la grandeza y la belleza de la música os den también a vosotros, queridos amigos, nueva y continua inspiración para construir un mundo de amor, de solidaridad y de paz.

Extraído de un discurso del Santo Padre tras un concierto ofrecido en ocasión de su 80° cumpleaños

Acerca de L. Ricardo

Hombre feliz, interesante, divertido... por supuesto inteligente... ambicioso, soñador, melómano, amante de los animales y fanático de la auto-superación, en mi tiempo libre soy un entusiasta interconectado y blogger domingero
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